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Terco como una mula



Cuantos me dijeron que no corriera rallies en Colombia? Cuantos que no corriera los Six Days? ni hablar cuando dije que quería correr un Dakar. Mi esposa ha sido una de ellas. Por supuesto, no es fácil estar con alguien que solo piensa en la moto más allá de un aparato para relajarse los domingos, para pasear. Y acá no entra solo el tema de tiempo compartido como pareja, sino el capital, la plata y por supuesto, las recuperaciones de las lesiones y ni hablar de las apretadas de dientes rezando para que uno salga entero de las carreras.


Desde que me monté a mi primera enduro en 2001 mi chip cambió, chao rumba, adiós trasnocho. Quería hacer esto bien y en ese momento ni pensaba en competir, solo deseaba no vomitar en la ruta y ser capaz con la moto.

Eso cambió cuando me gané mi primer trofeo en Manizales en 2003, ahí ya me perdieron.

Había conocido a Maria poco tiempo atrás y a ella también le gustó al principio, obvio, un man que no le gustaba la rumba ni salir a joder los fines de semana. Pero a que costo???


Vendrían más paseos, más carreras, más entrenos, obsesión total. Tanto que se convirtió en mi negocio y en mi estilo de vida.


Bueno o malo?


Siempre lo he dicho y lo he comprobado: Los sueños se transforman.

Si tu logras tu sueño pues toca ir por otro y luego por otro, nuevas metas.

Lograr una meta y quedarse ahí es para conformistas y yo no soy ese.


Si, hubiese corrido solo un Six Days (Chile 2007), lo terminé pero no me dieron la medalla porque penalicé. Luego de varios meses de lograr la meta (las medallas llegan dos meses después a través de la federación) me enteré que no me iba a llegar, increíble!!! Le había salvado la vida a un piloto lesionado que me encontré en la ruta y por esto había perdido tiempo y claro, por eso llegué penalizando. Adiós medalla (a veces los mismos reglamentos presionan para que los deportistas sean egoístas).

Terminé los Seis Días y eso es lo que vale, tenga medalla o no. Pero la mula tenía que regresar a demostrarse que eso no era casualidad. México 2010 medalla de bronce; lastimosamente el equipo me cambió el aparato para cambia llantas y perdí tiempo, 5 minutos valiosos, sino habría ganado la de plata. Dicen que es de malos perdedores echarle la culpa a los demás pero es real. Entrené siempre en una máquina y justo cuando llego a cambiar no estaba la mía sino otra diferente y ahí fue la cagada.

Quise regresar por la de oro pero aparecería el Dakar y el ISDE quedaría aparte.


Si, quería correr uno y fueron 5 porque al principio deseaba solo llegar a la partida, llegar a la meta y obtener la medalla, pero luego quería estar entre los 50 primeros, luego entre los 30 y el tiempo de vida competitiva se acababa y de repeso me lesioné en 2 de las 5, mortal para el ánimo y no terminar pesa demasiado con los patrocinadores que le dicen a uno..."Vaya tranquilo, haga su mejor papel", pero no, es casi imperativo lograr la meta.


Ahora quiero vivir de lo que me gusta, las motos pero en la montaña. Y vivir también incluye ganar dinero.

Si, vivir de lo que uno ama es posible y ojalá que morir también. Ojo, no digo que desee morir en la moto, sino morir tranquilo viendo algún paisaje desde algún cerro rodeado de pajaritos pero con la moto apagada.

Los sueños se van transformando y este ya está tomando forma.

Chilo/ julio 5 2021 08:54 pm Co



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